ETF e índices

IVV vs SPY vs VOO: comparando ETF del S&P 500

Un error común entre quienes empiezan a estudiar ETF internacionales es pensar que, si dos fondos siguen el mismo índice, el resultado siempre será idéntico. En el caso de los tres ETF más conocidos ligados al S&P 500, SPY, IVV y VOO, esa suposición no es del todo cierta. Aunque los tres siguen a las quinientas mayores empresas listadas en Estados Unidos, se diferencian en estructura jurídica, costo anual, liquidez y forma de gestionar los dividendos.

Este artículo compara los tres ETF punto por punto, para ayudar a entender por qué esas diferencias, pequeñas de forma aislada, pueden importar bastante dependiendo de tu perfil y de tu plazo de inversión.

Qué tienen los tres en común

SPY, IVV y VOO replican el mismo índice, el S&P 500, formado por las quinientas mayores empresas de capital abierto de Estados Unidos, ponderadas por valor de mercado. Esto significa que, en la composición de la cartera, los tres fondos tienen prácticamente las mismas acciones, en las mismas proporciones aproximadas. La diferencia de desempeño entre ellos, a lo largo del tiempo, viene principalmente de la estructura de cada fondo, no de la elección de los activos.

SPY: el pionero, con altísima liquidez

Lanzado en 1993, el SPY fue uno de los primeros ETF del mundo y sigue siendo el más negociado globalmente. Su estructura jurídica (un tipo de fondo más antiguo, llamado unit investment trust) se considera obsoleta para los estándares actuales, pero eso no afectó su popularidad entre traders de corto plazo.

El punto fuerte del SPY es la liquidez: el volumen negociado diariamente es enorme, lo que resulta en diferencias mínimas entre el precio de compra y el de venta, y un mercado de opciones bastante desarrollado sobre el fondo. En contrapartida, su tasa de administración suele ser un poco más alta que la de los competidores más recientes.

IVV y VOO: foco en costo y eficiencia de largo plazo

IVV y VOO se lanzaron después del SPY, con una estructura jurídica más moderna (fondos abiertos, que reinvierten dividendos de forma más eficiente internamente) y tasas de administración más bajas. Para quien pretende mantener la inversión durante muchos años, esa diferencia de tasa, aunque pequeña, se acumula a lo largo del tiempo.

Un ejemplo del impacto del costo en el largo plazo

Supongamos una inversión de R$ 50.000 en un ETF con una tasa anual del 0,09% y otro con una tasa del 0,03%, ambos con un retorno bruto idéntico del 8% al año durante 20 años. La diferencia del 0,06% al año parece irrelevante de forma aislada, pero a lo largo de dos décadas, el fondo más barato preserva una fracción adicional del patrimonio que, dependiendo del valor aplicado, puede representar miles de reales más en el resultado final, solo por la diferencia de costo acumulada año tras año.

  • SPY: mayor liquidez, mercado de opciones más desarrollado, tasa más alta.
  • IVV y VOO: estructura más moderna, tasas más bajas, ideales para el largo plazo.
  • Los tres siguen el mismo índice, con una composición de cartera muy parecida.
  • Diferencias de costo pequeñas se acumulan de forma significativa en décadas.

Cuál elegir, dependiendo del objetivo

Si la prioridad es operar de forma activa y aprovechar movimientos de corto plazo, el SPY suele ser la elección más práctica por la liquidez. Si la prioridad es acumular patrimonio en el largo plazo con el menor costo posible, IVV o VOO tienden a ser más adecuados. En cualquiera de los casos, recuerda que invertir en ETF que siguen al S&P 500 sigue expuesto a las oscilaciones del mercado accionario estadounidense, incluyendo períodos de caída, y no existe garantía de retorno positivo en ningún plazo.

Diferencias tributarias

La forma en que cada fondo gestiona los dividendos recibidos de las empresas también varía según su estructura jurídica, lo que puede tener implicaciones tributarias diferentes para inversores extranjeros. Vale la pena consultar las reglas vigentes antes de decidir, ya que la legislación puede cambiar con el tiempo.

Cómo decidir en la práctica

Para quien opera en el corto plazo, entrando y saliendo de posiciones con frecuencia, la liquidez del SPY y la profundidad de su mercado de opciones suelen pesar más que la diferencia de tasa anual, que impacta poco en operaciones de pocos días. Para quien pretende mantener la inversión durante años, sin rotar la posición con frecuencia, la tasa más baja de IVV o VOO tiende a compensar más en lo acumulado.

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